PEPSI. ¿Publicidad social?

7 abril, 2017
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7 abril, 2017 theprintlovers

PEPSI. ¿Publicidad social?

Gran expectación generada ante el lanzamiento de la campaña se ha traducido en auténtico linchamiento hacia la marca de refrescos en redes sociales.

¿El motivo? Acusan a Pepsi de frivolizar con algo tan importante como son los movimientos de protesta.

Son muchos los que han visto en el nuevo (y retirado) spot de Pepsi lo que podríamos calificar como el perfecto epítome del a veces mal hábito publicitario de extraer el máximo potencial (y rentabilidad) de las causas sociales. Estamos en una era en la que los cambios se suceden a velocidades de vértigo. La cultura y las sociedades  nos hace ver la relación entre  publicidad y causas sociales como novedad.

Las marcas son conocedoras de estos cambios de hábitos y se han subido a un tren al que aún no han terminado de pillar la velocidad. Basta con echar un vistazo a la última Super Bowl. La final de la NFL fue testigo de cómo varias compañías criticaban en sus spots abiertamente las políticas y decisiones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Los detractores de la publicidad social creen que muchas marcas son falsas y oportunistas.

Las bases de la publicidad social

La primera de ellas es que las acciones deben tener una buena intención.
Una vez tenemos claro que el objetivo principal es cumplir con la causa social, esta tiene que ser capaz de convencer a la gente para sumar apoyo.

Una campaña publicitaria de carácter social siempre tiene que estar alineada con los valores de la empresa.
Estamos ante unos trabajos que, por último, deben ser capaces de producir algún efecto demostrable.

Estamos ante una marca que tiene que promocionar un producto que se asocia con hábitos de vida poco saludables. Algo complicado en los tiempos que corren, y más si tenemos en cuenta que su publicidad no se ha asociado históricamente con causas sociales.

Lenderman considera que el polémico anuncio de Pepsi ha intentado convencer a una cultura juvenil con un mensaje de carga política, sin responder realmente a ninguna pregunta en concreto. Esta situación pone en un delicado compromiso a las marcas ya que cada vez son más las agencias que dedican horas y horas a analizar las causas sociales con las que se comprometen las marcas para evitar este tipo de fiascos.

 

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